El alcalde explicó ayer en rueda de prensa su encuentro con Rato y resumió la situación. Según Enciso, en El Ejido hay 14.000 hectáreas de invernaderos con 8.500 empresarios, que requieren un trabajador por hectárea y tres durante la recolección. La inmensa mayor parte de estas explotaciones tienen una pequeña construcción, que podría habilitarse como residencia de los trabajadores. Tal pretensión, respaldada por 14.000 firmas y que excluiría la construcción de campamentos –que se convertirían en guetos, según el alcalde–, fue respaldada por Rato, quien prometió una generosa consignación presupuestaria.
Este planteamiento, que no excluiría la construcción a medio plazo de más viviendas en el casco urbano y por tanto la posibilidad de los inmigrantes de ir integrándose en la población, no es descabellado, pero no debería impedir la adopción de medidas provisionales urgentes que resolvieran el problema causado por los recientes incidentes, en los que resultaron destruidas numerosas infraviviendas de inmigrantes, que hoy duermen a cielo abierto. En definitiva, el contraste entre las actitudes de Rato y Pimentel se refiere sobre todo a la sensibilidad con que debe resolverse un problema que es antes social que político, aunque las elecciones sean dentro de tres semanas.
Desde cualquier punto de vista, es muy lamentable que las fuerzas vivas de una localidad impidan a la Cruz Roja alzar tiendas de campaña para que duerman a cubierto quienes lo hacen a cielo raso.
LA VERDAD DE MURCIA