José Puebla
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Aparece hoy 2 de Noviembre de 2009, 44 años después de que aquel pacifista de Erie, Pennsylvania, llamado Norman Morrison, se suicidara prendiéndose fuego para protestar por la guerra de Vietnam, una noticia en la portada de la conocida página web de Microsoft msn.com, que se titula algo así como “Los reyes más ricos del mundo”, y donde aparece un billete de las antiguas 10.000 pesetas con la cara de Juan Carlos de Borbón.
Al hacer click en la noticia, aparece un listado de monarcas en su mayoría árabes, ordenados por fortunas de mayor a menor en billones de dólares. En primer lugar aparece Bhumibol de Tailandia, con 30 billones de dólares, según la revista Forbes (medio de comunicación de veracidad contrastada como todo el mundo sabe), en segundo lugar el Sultán de Brunei, con 20 billones de dólares, y así hasta la décima posición en la que aparece la pobre Isabel II de Inglaterra con unos insignificantes 450 millones de dólares.
Cualquiera podría pensar, viendo que en el ranking no aparece Juan Carlos de Borbón y a sabiendas del gusto de este medio de comunicación por criticar la figura del Rey de España, que este sencillo articulista va a dejarse llevar por la inercia y va a hablar de las ingentes fortunas que nuestro monarca ostenta y luce, pero en esta ocasión no va a ser así, no por falta de ganas, si no por un hecho que llama mucho menos la atención en la noticia, pero que es a todas luces mucho más hiriente.
En el séptimo puesto de la lista aparece el Rey de Marruecos Mohammed VI y se dice literalmente: “Nuestro vecino marroquí tiene una fortuna de 2,5 billones de dólares y, al contrario que los reyes antes citados, ésta sigue subiendo año tras año gracias a que Marruecos es uno de los principales exportadores de Fosfato, cuyo precio ha experimentado un importante ascenso”, lo que no se dice en este artículo, y al lector que no conozca la causa le pasa desapercibido, es de donde sale el fosfato marroquí.
Existe una ciudad en el Sáhara Occidental, en la zona ocupada ilegalmente por Marruecos, llamada Bucraa, muy cerca de las Islas Canarias, en esta ciudad se encuentra unas de las principales fuentes de fosfato del mundo, fosfato que explota Marruecos y que en 2008 ha llegado a alcanzar las 4 millones de toneladas de extracción y se plantean, según M. Mustapha Terrab, Presidente de la Compañía Chérifien de Fosfatos alcanzar en 2015 los 45 millones de toneladas.
La importación de fosfatos supone un fuerte apoyo político a la ocupación por parte de los países cuyas empresas adquieren los fosfatos, como es el caso de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda o España.
La exportación de fosfatos del Sáhara Occidental viola la legalidad internacional, ya que estas extracciones no se ajustan a los deseos e intereses de sus legítimos dueños. Mientras tanto, el pueblo saharaui sigue en campamentos de refugiados al sur de Argelia, huido de la barbarie imperialista de Mahammed VI, o dentro de los territorios ocupados sufriendo desapariciones, torturas y asesinatos, ordenador por la misma persona que aparece en la séptima posición de la revista Forbes.
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