Srs de la Editorial Planeta:
En primer lugar dejar claro que no es un ejercicio de censura criticar un acto de perversión y abuso, por lo tanto, la crítica de una anécdota de dicho acto es no sólo legítima sino imprescindible.
Con el terrible problema de la prostitución infantil de fondo y la venta y explotación de niñas en todo el mundo es intolerable que un “escritor” dé rienda suelta a sus perversiones y lo trasmita con la naturalidad de un acto perfectamente aceptable.
Cuando el Sr Sánchez Dragó comentó este tema se refirió a él como “prescrito”, es decir que cuando lo cometió (aunque lo niegue tras las críticas recibidas) era perfectamente consciente de que era “el adulto” y que el acto, era sino delito, por lo menos reprobable.
Solicitamos de ustedes que no den amparo a comportamientos de este tipo y retiren del mercado un panfleto intolerable del “mal vivir” personalizado. La calidad literaria se demuestra no solo juntando letras para provocar, sino siendo consciente de lo que se escribe y, cuando alguien lo hace como lo ha hecho este señor, el texto no tiene cabida ni en la clasificación de literatura erótica.
Por supuesto no cuenten ustedes que yo me gaste un duro en este engendro machista, pero si ustedes no toman alguna medida solo espero que como yo muchos nos gastemos los duros en otras editoriales de ética irreprochable.
Un saludo
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