
Franco consiguió el milagro de que le sucedieran personas que hicieron el cambio para que nada cambiara.
Como dicen algunos, lo dejó todo atado y bien atado. Y los allegados al régimen, que habían medrado considerablemente durante los cuarenta años de dictadura, dieron paso a sus hijos, que agitaron al viento con verdadera pasión la bandera de la democracia orgánica, con el único cambio de que los diputados en cortes ahora estaban divididos en cuatro o cinco “órganos” en lugar de estar todos adscritos al mismo órgano.
Esos “órganos” de nuestra democracia orgánica (quien mantenga que en España tenemos democracia miente como un bellaco) son los partidos políticos que todos conocemos: PSOE, PP, CiU, PNV, CC.
Es por eso que todos los miembros destacados de estos partidos son falangistas, hijos de falangistas, sobrinos de falangistas, nietos de falangistas, yernos o nueras de falangistas, etc. independientemente del partido al que se hayan afiliado en sus comienzos en la vida política.
Tags: PARTIDO, DEMOCRACIA, ESPAÑA