miércoles, 02 de noviembre de 2011
Publicado por 26115 @ 17:31
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Actualmente existe en el planeta una capacidad productiva para alimentar doce mil millones de personas, el doble de la población existente. Sin embargo, las políticas neoliberales priorizan el comercio internacional por encima de la alimentación de los pueblos; incrementan la dependencia de los pueblos de las importaciones agrícolas; aumentan los déficits comerciales agropecuarios en los países en desarrollo; refuerzan la industrialización de la agricultura, poniendo en peligro el patrimonio genético, cultural y medioambiental de la Humanidad, así como la salud; empujan a millones de campesinos(as) a abandonar sus prácticas agrícolas tradicionales, al éxodo rural o a la emigración.

La reducción del área de siembra, pérdida de empleos; el estancamiento del volumen de la producción, incluso de los alimentos básicos y la reducción de la dotación alimentaria a cada habitante; el abandono de plantaciones por campesinos abandonados por el Estado y tiranizados por el capital; el encarecimiento de los alimentos con la excusa de una supuesta mayor “calidad”, amenazando la subsistencia de millones de campesinos/as pobres que no pueden competir en términos de agregar valor a sus productos con las empresas transnacionales; la conversión de países tradicionalmente exportadores en importadores y con poblaciones hambrientas, son algunas de las evidencias del fracaso del neoliberalismo.

Incluso en los casos en los que ha habido crecimiento de la producción, ésta se ha limitado a productos permanentes tropicales, aunque la demanda de esos productos suele ser menor que la oferta, provocando las consiguientes caídas en los precios ante la impotencia de productores supeditados a los vaivenes del comercio bajo las condiciones de control del mercado por un pequeño grupo de empresas transnacionales.

Actualmente algunos pueblos (pequeños productores indígenas o campesinos) que cayeron en la trampa de aceptar el cambio de rubro (sustitución de cultivos tradicionales), han quedado a merced de la voracidad de los compradores, que ponen el precio por tonelada de producto, posición de poder que ejercen al ser los propietarios de las plantas extractoras.

La FAO (2002) ha reconocido la inconveniencia de dirigir la agricultura de los trópicos hacia productos agrícolas que no son alimentos básicos y que sólo pueden cultivarse en esas condiciones ecológicas, cuestionando las promocionadas “ventajas arancelarias”, supuestos "estímulos" que en realidad buscan especializar a los países en desarrollo en la producción de algunos rubros demandados en los países desarrollados en detrimento de la producción de los alimentos básicos.


Tags: HAMBRE

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