
El Gobierno de Mariano Rajoy ha dado el primer paso normativo en la reforma financiera que acometerá a lo largo de este primer semestre. Y como gran estadista piensa en primer lugar en los más necesitados.
Prueba de su compromiso es la disposición publicada el 31 de diciembre en el Boletín Oficial del Estado (BOE) que incluye la posibilidad de otorgar avales a la banca por un valor de 100.000 millones.
Con dicha medida se pretende que los grandes bancos no tengan problemas para llegar al final de mes y puede seguir comiéndose los pequeños ahorros de los que aun puede hacerlo, cobrar comisiones a diestro y siniestro y lo más importante en intima colaboración con importantes instituciones del Estado seguir aplicando desahucios de viviendas.
Las entidades financieras podrán emitir bonos y obligaciones nuevas con aval del Estado, lo que facilitaría su financiación y la consecución de capital con interés más bajo del que tendrán que pagar si los bancos y las bancas acudieran en solitario a los mercados.
Y mientras el Gobierno da facilidades a la banca congela el salario mínimo, sube el gas, los peajes, el IBI, el IRPF, congelan salarios, es decir realiza una política antisocial.
¿Pero esperabais otra cosa del PP?